Historia del Bordado Filé

Historia y Tradición
El nombre filé viene del francés “filet” que quiere decir red y, de hecho, es un bordado sobre una red de hilos. Hilos sobre hilos que envuelven procesos con complejidad de ejecución y mucha mejora a través de este largo tiempo histórico de transferencias entre generaciones, pueblos y países. Mismo teniendo quien vincule su orígen al antiguo Egipto, su procedencia estuvo vinculada a ciertas áreas de la península ibérica, en estos últimos siglos, siendo econtrado en localidades de Portugal (como Minho) y de Italia (como Pistoia), pasando a continuación a contribuir en el Brasil colonial donde, posiblemente, estuvo vinculado en la educación reformadora de las escuelas cristianas católicas que enseñaban a costurar principalmente a las mujeres.
Como ocurrió en el caso de la península ibérica, por aquí se establecería en la vida de las comunidades de pesca lagunares y costeras de Alagoas.
En este nuestro territorio costero y en el ecosistema estuarino-lagunar Mundaú-Manguaba, la técnica se cruzó con la herencia de la cultura material indígena, su arte de tejer la paja y de construir instrumentos de pesca y de otros utensillos como las fibras vegetales. Con el establecimiento de la enseñanza en las escuelas indígenas con la intención de una educación civilizadora, muchos oficios fueron practicados, especialmente entre las mujeres, lo que incluyó los encajes y los bordados. Tal vez sea este el caso de la región de las lagunas, de ocupación colonial muy antigua.
Santa Luiza del Norte, por ejemplo siendo una población del siglo XVI, formó uno de los primeros núcleos productores de géneros para abastecimiento interno de la Colonia, así como la área actual de Marechal Deodoro, siendo objeto de instalación de misiones religiosas y, de este modo, de transmisión de oficios y saberes que incluían, además de rezar y leer, el hacer encajes y bordados.

De esta mezcla de gente y de sus técnicas de trabajo, se formó, a lo largo de la historia, la cultura del bordado filé, que se mantuvo y se desarrolló hasta llegar a la forma en la que la conocemos en los días de hoy.

Haga click sobre el mapa para visualizar
el mapa histórico del Bordado Filé.

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Iglesia Matriz de N.S. de la Concepción, Marechal Deodoro, Alagoas.

Historia y Tradición
El nombre filé viene del francés “filet” que quiere decir red y, de hecho, es un bordado sobre una red de hilos. Hilos sobre hilos que envuelven procesos con complejidad de ejecución y mucha mejora a través de este largo tiempo histórico de transferencias entre generaciones, pueblos y países. Mismo teniendo quien vincule su orígen al antiguo Egipto, su procedencia estuvo vinculada a ciertas áreas de la península ibérica, en estos últimos siglos, siendo econtrado en localidades de Portugal (como Minho) y de Italia (como Pistoia), pasando a continuación a contribuir en el Brasil colonial donde, posiblemente, estuvo vinculado en la educación reformadora de las escuelas cristianas católicas que enseñaban a costurar principalmente a las mujeres.
Como ocurrió en el caso de la península ibérica, por aquí se establecería en la vida de las comunidades de pesca lagunares y costeras de Alagoas.
En este nuestro territorio costero y en el ecosistema estuarino-lagunar Mundaú-Manguaba, la técnica se cruzó con la herencia de la cultura material indígena, su arte de tejer la paja y de construir instrumentos de pesca y de otros utensillos como las fibras vegetales. Con el establecimiento de la enseñanza en las escuelas indígenas con la intención de una educación civilizadora, muchos oficios fueron practicados, especialmente entre las mujeres, lo que incluyó los encajes y los bordados. Tal vez sea este el caso de la región de las lagunas, de ocupación colonial muy antigua.
Santa Luiza del Norte, por ejemplo siendo una población del siglo XVI, formó uno de los primeros núcleos productores de géneros para abastecimiento interno de la Colonia, así como la área actual de Marechal Deodoro, siendo objeto de instalación de misiones religiosas y, de este modo, de transmisión de oficios y saberes que incluían, además de rezar y leer, el hacer encajes y bordados.

De esta mezcla de gente y de sus técnicas de trabajo, se formó, a lo largo de la historia, la cultura del bordado filé, que se mantuvo y se desarrolló hasta llegar a la forma en la que la conocemos en los días de hoy.

Iglesia Matriz de N.S. de la Concepción, Marechal Deodoro, Alagoas.

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